
Al entrar la chica a la habitación un joven junto a la ventana de rostro afilado y cabellos plateados iluminados por la luna, decía.
- Armando ha practicado mucho su forma de pelar, al fin pudo golpearte Helios.
- Así es Máster, le ha puesto empeño. –comento la chica.
- ¿Qué ocurre Helios? Has estado distraída. –replico el joven.
- Me preocupa algo Leo; has mencionado al joven que dicen es mi superior, aun más superior a ti. Deseo saber, ¿Quién es? –pregunto la chica levantando la voz.
- Aun no es tiempo de saber la respuesta, el camino que se toma para evitar el destino suele ser el medio de encontrarlo. – le dijo firmemente a la joven.
- ¿Para qué me has llamado? – exclamó la chica.
- Tus ordenes están en el comedor, debes terminar con la amenaza del norte que se dirige a la segunda colina. –continuó el joven- Debes tener cuidado, lleva a los discípulos Ramsés y al volver…-
El joven apenas seguía pronunciando palabra cuando escucho sonar la puerta, ella se había ido, pues ya no tenía necesidad de escuchar el resto; la guerra sería anunciada.


